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Dime que llevas en el bolso....

....... y te diré qué dolor de espalda tienes!

Seguro que te pasa muy a menudo que cuando llegas a casa y dejas el bolso, notas que la espalda te duele después de haberlo cargado durante mucho rato. Pero muchas veces no es tanto el tiempo que lo hayas llevado sino su peso.

Photo by Spacesquare

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A mí antes me pasaba siempre. Normalmente lo que hacía cuando veía que ya pesaba demasiado era vaciarlo de todo en una mesa y hacer limpieza. No te puedes ni imaginar lo que había llegado a salir!! Cosas que seguro que muchas de vosotras también cargáis... quizá incluso ahora mismo mientras lees esto:

  • Dos teléfonos móviles (el particular y el del trabajo)

  • Auriculares para escuchar música

  • Un libro para leer camino del trabajo

  • El monedero maxi siempre lleno de monedas, tickets de compra pasados, fotos, tarjetas de visita de restaurante y demás cosas que no dejan ni cerrarlo.

  • Tarjetas cliente de tiendas en las que no vas

  • Botellas de agua (vacías y llenas)

  • Varios paquetes empezados de pañuelos de papel

  • Bolígrafos (2, 3, 4 ...) y una libretita para anotar cosas

  • Un mini neceser con "kit de supervivencia": pastillas (muchas veces caducadas, tiritas de Disney hechas polvo de tanto tiempo de llevarlas allí dentro, ...)

  • Bolsa de ropa para llevar la compra

  • Objetos varios de tus hijos (este es un clásico!)

  • Algo para comer, chicles, caramelos de menta, ...

  • Papeles y envoltorios de cosas que has comido y no has podido tirar porque no encontrabas una papelera

  • ... y una lista larguísima de cosas, proporcional al peso del bolso.

Photo by  Lum3n.com  from  Pexels

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Tras vaciarlo y sacar todo lo que me sobraba, su peso se reducida considerablemente y estaba unos días súper cómoda .... hasta que al cabo de un tiempo me daba cuenta de que volvía a llevarlo demasiado cargado y ..... vuelta a empezar!

Al final, cansada de que periódicamente tuviera que hacer toda esta movida y del dolor de espalda, me senté a pensar cuál sería la mejor manera de evitar acumular cosas sistemáticamente.

Me di cuenta que el problema era que llevaba cosas que en algún momento había necesitado pero que después de utilizarlo, no lo había vuelto a sacar del bolso y las continuaba cargando.

Recordando un documental que había visto de Killian Jornet, en el que decía que cuando salía a la montaña revisaba mucho lo que ponía en la mochila para poder reducir al máximo su peso (muy importante para la actividad que él hace), pensé que lo que necesitaba era tener claro qué llevaba en cada momento, cosa que ahora no sabia.

Es por ello que ideé este sistema: dejé una cajita en la entrada de casa y cada día, cuando llegaba a casa, sacaba todo lo que llevaba en el bolso: lo que aún era útil lo ponía en la caja y el resto (envoltorios, botellas de agua vacías, cosas que había comprado, etc ...) lo guardaba en su lugar correspondiente o lo tiraba. Por la mañana volvía a poner en el bolso sólo lo que creía que necesitaría ese día y listos.

Photo by  Robert Bogdan  from  Pexels

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Puede parecer una tontería pero de este modo conseguí no ir tan cargada ya que, al ver lo que ponía dentro, evitaba coger cosas que sabía que no usaría en ese día. Por ejemplo: si tenía que ir a trabajar en coche, ya no cogía el libro para leer en el tren ni los auriculares para escuchar música. Si no tenía que estar con los niños, no cogía el mini-neceser y si era fin de semana, sacaba el móvil del trabajo.

También evité que se me olvidaran cosas dentro. Una vez cargué durante un par de días una botella de champú. Cuando llegué a casa me olvidé que la había comprado y estuvo dentro del bolso hasta que lo necesité !! Entonces recordé que había quedado en el fondo del bolso.

En mi afán de reducir aún más el peso, dividí las tarjetas en dos tarjeteros: uno para las imprescindibles (DNI, tarjeta de crédito, carnet de conducir y CATSalut) y el otro para las tarjetas de uso esporádico ( tarjeta cliente de varias tiendas, carnés de la biblioteca de mis hijos, etc ...) que sólo cojo cuando las necesito. También volví a la costumbre de utilizar pañuelos de tela, dejando de llevar múltiples paquetes de pañuelos de papel empezados. Por último, empecé a usar una aplicación del móvil para tomar notas y me olvidé de la libreta.

Haciendo todas estas cosas me di cuenta que tenía dos rutinas: la de cuando iba a trabajar (cuando inevitablemente tenía que coger más cosas) y la de cuando estaba en casa o de fin de semana, en que necesitaba muy pocas cosas después de reducirlo todo al mínimo (móvil, monedero, tarjetero, bolsa de tela para la compra y pañuelo de ropa).

Source: Spacesquare

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El resultado es que ahora tengo dos bolsas en la puerta de casa, una más grande y una de mini y en función de lo que tengo que hacer, cojo una o la otra. Llevo justo lo que necesito en cada momento y ya no sufro dolores de espalda.

Pruébalo y ya me dirás como te ha ido!!