La situación me supera, Me voy a mudar. Socorro!!, Cambio de temporada, No se qué ponerme, El tiempo no me da

Las listas

Como buena organizadora profesional una de las cosas que siempre ha formado parte de mi vida han sido las listas. Desde que decidí emprender este proyecto, he revisado episodios de mi vida des de el punto de vista de la organización, y me doy cuenta de que siempre que he tenido alguna situación complicada, hacer una lista me ha ayudado a ordenar mi cerebro y a ver las cosas un poco más claras.

Hago listas para todo: para la compra, cuando salgo de viaje, de las tareas que tengo que hacer en el trabajo, de posibles nombres para mi tercer hijo (para los dos primeros lo tenía claro y no necesité lista)...vaya, hasta aquí nada fuera de lo común.

Pero mi espíritu organizador me hizo ir un poco más lejos. Vaya, esto o el hecho de tener tres hijos y no querer morir en el intento!!

La primera lista fuera de lo común fue la de posibles comidas para hacer. Posteriormente la mejoré haciendo menús semanales (ver el post El menú de la semana).

Otra de mis listas curiosas fue la que hice para no olvidarme cosas de los niños. Moverte cuando tienes un hijo es relativamente fácil (si olvidamos los inconvenientes de ser padres primerizos): preparas su bolsa con los pañales, la crema, toallitas, algo de ropa de recambio… Pero vaya, como es el primero y tu único foco de atención, todo va bien.

Con el segundo la cosa se complica porque lo que necesita el bebé ya no es lo mismo que lo que usa el mayor. Doble bolsa con cosas diferentes. Me estrasaba mucho preparando bolsas cada vez que salíamos a comer a casa de los abuelos o a pasar el día fuera. Buscar cosas por toda la casa, normalmente con algún niño llorando, o con hambre, o con pipí no es divertido. Siempre me dejaba cosas. Hasta que un día me di cuenta de que siempre necesitaba las mismas cosas . Que hice entonces? Dos listas: una para las cosas que necesitaba coger para el bebé y otra para el hermano mayor. Al empezar a preparar las bolsas sólo tenía que coger lista e ir poniendo los objetos de la lista. Des de ese día ya no me olvidé nunca nada y el estrés, al menos por este motivo, disminuyo. Qué decir que cuando tuve al tercero: amplié la check list y todos contentos.

Esta lista también me sirvió para ver que había cosas que las podía guardar directamente en casa de los abuelos y así evitaba cargarlas arriba y abajo. Des de entonces que también dejé permanentemente dentro del coche una bolsa con ropa de recambio para los niños. De verano e invierno. Mayoritariamente era ropa que me habían dado y que igual no usaba mucho para el día a día, pero que para emergencias era ideal. Sabía que siempre la tenía en el coche y era un tema del que ya no me tenía que preocupar.

La bolsa de la ropa de recambio también era una cosa que me estresaba ya que al principio cogía ropa de la que usaba diariamente con los niños por lo que, cuando volvíamos del día de excursión, tenía que deshacer otra vez la bolsa y guardar la ropa (que muchas veces no había usado pero que al final del día quedaba arrugada y revuelta y muchas veces tenía que volver a lavar).

Una de mis listas preferidas es la de los regalos de Navidad/Reyes.

Volvemos a lo de siempre: cuando sólo tienes un niño es muy fácil dar ideas a los abuelos y tíos de posibles regalos para él/ella y no repetir nada. Pero con tres la cosa se complica: ellos piden cosas, tú tienes ideas de posibles regalos y los abuelos/tíos también proponen. Con una familia celebras la Navidad. Con la otra esperáis la llegada de los Reyes. A veces las ideas son diferentes pero a veces coinciden. Al final ya no sabes quién regala qué a quien. Solución? Una lista!!! Y espero que (teniendo en cuenta la temática general del bloc) no encontréis muy friqui que os diga que incluso hay años que he hecho un Excel para esto. Haces una tabla, pones los nombres de los niños, el nombre de quien regala y empiezas a hacer las combinaciones de los regalos para que nadie repita nada. Lo sé, suena exagerado. Pero saber que lo tienes todo apuntado en una lista y que no hace falta usar un pedazo de cerebro para recordarlo todo, es un alivio! Al menos para mí. 

Y la última lista fuera de lo común es la lista de la compra de ropa. Como he dicho en muchas ocasiones mis amigas me pasan ropa de la que a sus hijos ya no les va. Además, de mi hijo mayor guardo lo que está en mejor estado para el menor. Antes de empezar el nuevo curso, les hago probar a los niños la ropa que tengo para ellos. Miramos qué les va y que no y de lo que les va, les hago elegir lo que tienen claro que van a usar (por eso de no acumular ;-) ).  Lo que no les gusta lo pongo junto a la ropa que no les va. Evidentemente esta ropa es clasificada en dos: lo que voy a dar a mis otras amigas con niños más pequeños que los míos y lo que, por estar más vieja y gastada, va al contenedor de ropa.

A partir de aquí es cuando puedo ver qué necesita cada uno de ellos y hago la lista. Voy a la tienda y lo compro. Como para comprar tranquila lo mejor es ir sola, me llevo una pieza de ropa de cada uno de ellos (camiseta y pantalón). En la tienda las uso para saber la talla (una de las cosas que más odio de comprar ropa para los niños es que en cada tienda las tallas cambian mucho). Cogiendo ropa que sé que les va para comparar, me ahorro equivocaciones y viajes a la tienda a cambiar cosas.

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En fin, no sé si decir que tener niños me ha ayudado a desarrollar nuevas capacidades organizativas o si ser organizada me ha ayudado a no volverme loca siendo madre. Pero tengo claro que las listas son muy útiles porque te ayudan a estructurar las cosas y te dan ideas.

Además, hoy en día en que todos tenemos tantas cosas en la cabeza y tan poco espacio libre en ella para recordarlo todo, que poder liberar espacio es genial!!.