La situación me supera, El tiempo no me da

El menú de la semana

Normalmente siempre os hablo de temas de organización en la ropa. Es lo que más me gusta hacer: ver como el caos en un armario pasa a la paz una vez se va ordenado. Me relaja.

Pero como el tema de la organización se lleva dentro (las organizadoras profesionales debemos tener el cerebro en compartimientos) en mi día a día creo que sin darme cuenta lo acabo organizando todo.

Una de las cosas que mejor me funciona (y con la vuelta al cole es un buen momento para prepararlo) es tener un menú preestablecido de comidas y cenas para cada día de la semana.

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Me gusta cocinar pero no lo domino. Para hacer alguna cosa necesito estar tranquila, tener todos los ingredientes y que no me interrumpan cada dos minutos por cualquier cosa. Y esto en mi casa pasa muy pocas veces. Supongo que como en todas las casa, entre semana vamos todos muy atareados: el trabajo, el colegio de los niños, las extraescolares, los deberes,.....si queda tiempo un pádel o un gimnasio….si queda tiempo. Lo normal es que para cuando llega la hora de comer o cenar lo que menos me apetece es pensar qué hacer, ver si tengo de todo para hacerlo y hacerlo. Pero sobretodo es el “pensar qué hacer” lo que más me agobia: no repetir fritos si ya hemos comido, no repetir pescado o los niños me matan, hacer suficiente verdura, no pasarme con las carnes,....esto con el ajetreo diario es complicado de controlar (o al menos yo no puedo).

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Por lo que des de hace tiempo que hago menús semanales. Planifico dos semanas de comidas y cenas de manera que puedo controlar que comemos suficiente pescado, pocos fritos y mucha verdura, además de las raciones de legumbres recomendadas, que no nos pasamos con los huevos...y todo lo que se aconseja en el mundillo de la alimentación.

Esto, a parte de ayudarte a no tener que pensar cada día qué hacer, es muy útil para ir a hacer la compra porque como ya sabes lo que vas a cocinar ves fácilmente qué es lo que necesitas comprar o lo que ya tienes.

Además, evita las típicas cenas organizadas en el último momento que hacen que, al final, acabes comiendo cualquier cosa o comida basura.

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No hago menús completamente cerrados. Es decir, no concreto que vaya a comer judías con patatas y merluza, sino que pongo “verdura y pescado”. De esta manera también doy un poco de flexibilidad al tema: si justo ese día no tengo merluza, pues hago salmón o lubina.

En mi caso, como mis hijos al mediodía comen en casa de los abuelos, le doy una copia a mi madre y ella también va siguiendo el menú. De esta manera evitamos lo que nos pasaba al principio de curso que era que (ley de Murphy), justo el día que ella hacia una cosa para comer nosotros la repetíamos para cenar.

Si vuestros hijos comen en el cole, también se puede organizar el menú semanal pero en este caso la comida será la que hayan hecho en el comedor. Sólo tendréis que adaptar la cena para evitar las repeticiones.

Y ya he dicho que hago menú para dos semanas, así nunca se hace repetitivo (aunque si te paras a analizarlo, al final siempre acabamos comiendo lo mismo, con menú o sin él). Lo único que hago de vez en cuando es ir adaptándolo a los cambios de temporada para no tener sopa en verano y gazpacho en invierno. ;-)

Finalmente comentar que para los fines de semana no hay menú. Los sábados y domingos es cuando intentamos hacer platos un poco más elaborados aprovechando que tenemos más tiempo.

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Este es el mio. Ya veis: nada sofisticado, ni plantillas imprimibles ni DIY de Pinterest. Una hoja, un boli y 10 minutos para pensar. Cuando tengo tiempo lo hago más bonito. Cuando no, pues hago uno para ir tirando. No sé, a mi me funciona a la perfección. ¿Por qué no lo probáis y me decís si a vosotras también os ha ayudado?