La situación me supera, Me voy a mudar. Socorro!!, El tiempo no me da

La habitación (cajón, armario, trastero,...) del pánico!!

Hace tiempo que sigo varias páginas relacionadas con el orden en Facebook y un concepto que veo que se repite mucho es el de la “habitación del pánico”.

Desde el principio me hizo mucha gracia la idea ya que la comparto completamente: todos tenemos en casa una habitación o un espacio en el que, sin saber muy bien porque, es donde se acumulan todas aquellas cosas que no sabemos dónde poner y cada vez que la vemos nos entra el pánico por no saber ni por dónde empezar a ordenarla.

Marie Kondo lo tiene claro y comenta que para evitar estas habitaciones es necesario asignar un lugar para cada objeto de la casa (o sea, el “un lugar para cada cosa y una cosa para cada lugar” de toda la vida) ya que considera que si se nos acumulan cosas en un sitio concreto es porque no tenemos un sitio asignado para ellas en casa.

Pero mientras no aplicamos el método, tenemos esa habitación (que también puede ser un trastero, un cajón de la cocina, un armario o una simple silla en nuestra habitación) que sin saber muy bien porque se acaba llenando hasta los topes de cosas, creando caos en ese espacio.

Lo que está claro es que a la que se empieza a acumular en algún sitio se crea un efecto imán que favorece que esta acumulación vaya en aumento: sólo necesitas dejar una camiseta en una silla para que en poco tiempo aparezca un montón más de ropa. O tener un cajón en el que ir poniendo lo que no sabes dónde poner, para que en cuestión días no lo puedas ni abrir. O un armario con los juguetes de los niños en el que, en el momento de dejar de jugar, se embute todo sin ningún orden, con el consecuente riesgo de que te caiga todo encima la próxima vez que lo abras o el de no encontrar nunca lo que buscas!!

Como recomiendo siempre: antes de guardar cualquier cosa, piensa si realmente la necesitarás. Si no es así, tírala antes de guardarla!! Te ahorrarás tener que ordenarlo más tarde. Y este consejo vale para multitud de cosas que yo creo que guardamos en casa casi sin darnos cuenta, por costumbre. Cosas como:

·         El correo comercial que nos llega con ofertas varias que al final no aprovechamos o nos caducan.

·         Las revistas que guardamos porque tienen recetas o reportajes que queremos hacer o leer pero que nunca hacemos o leemos.

·         Los artículos que se regalan con algunos alimentos (moldes, vasos, cubiertos,…) y que al final sólo ocupan espacio en los cajones de la cocina porque, o no los usamos nunca o el día que los usamos se rompen o no funcionan tal y como prometían en la publicidad.

Hoy en día todos tenemos un artefacto que nos podría evitar grandes acumulaciones de papel si lo usáramos correctamente: el teléfono móvil! La gran mayoría de revistas tienen su versión digital. ¿Porque guardarla físicamente si la podemos tener en el móvil y consultarla en cualquier momento? Al igual que los supermercados, que también publicitan online sus ofertas y promociones. Colguemos un cartel de “No se acepta correo comercial” en la puerta de casa y evitémonos montones de catálogos innecesarios. Con las facturas de los diferentes suministros de casa (agua, luz, teléfono, etc.) pasa lo mismo: actualmente se puede pedir la versión digital y te la mandan por correo electrónico, de manera que la puedes tener guardada digitalmente (ATENCIÓN: en posts futuros hablaremos del orden digital!!).

En lo que refiere a la ropa amontonada en sillas, normalmente es la ropa que nos hemos puesto poco rato y que no está sucia como para ponerla a lavar. Pero que tampoco nos gusta poner en el armario de nuevo junto con la ropa limpia. En estos casos mi consejo es el de reservar siempre dentro del armario un espacio, separado del resto de la ropa, dónde poder poner esta ropa. De esta manera evitaremos la acumulación en sillas y también mezclara con ropa limpia.

Pero en general, lo más importante para evitar estas habitaciones del pánico, como ya he dicho, es evitar las acumulaciones. Sé que es pesado y que requiere de un tiempo que muchas veces no tenemos, pero si hiciéramos el esfuerzo de vaciar del todo la habitación, deshacernos de lo que hay en ella que no usamos (porque tengo claro que hay cosas en ellas que no usamos nunca porque sino no estarían enterradas debajo de un montón de otras cosas que tampoco usamos pero sí guardamos) conseguiríamos quedarnos con lo que realmente usamos y a todas estas cosas podríamos buscarles un sitio en casa. Si cada cosa tiene su sitio ya no la vas a dejar en ninguna habitación del pánico. Y lo mejor de todo: la próxima vez que la necesites la vas a encontrar.