La situación me supera, Me voy a mudar. Socorro!!, No se qué ponerme

¿Necesitamos todo esto?

 

 

Atención! Esta es una de mis entradas en el blog no relacionada directamente con temas de orden y organización. Pero que creo que es un primer paso para conseguir el orden que deseamos. Continúa leyendo.

¿Cuantas veces os ha pasado de tener que regalar algo a alguien, y que cuando le preguntas que le gustaría la respuesta ha sido “no lo sé” o “es que tengo de todo!”?

Si te ha pasado una o ninguna vez durante lo que llevamos de año puedes considerarte afortunado!! Admitámoslo: tenemos de todo y nos sobra de mucho!!

En las últimas décadas hemos creado un mundo consumista en el que se nos ha hecho creer que en cada momento tenemos que comprar algo para sentirnos bien. Se nos ha generado la necesidad de tener que tener muchas cosas sin que realmente las necesitemos. Los niños/as tienen el doble o el triple de juguetes de los que tuvimos nosotros (por no hablar de los que tuvieron nuestros padres!). Sin embargo, he comprobado con mis propios hijos que no juegan con ellos o que lo hacen durante un periodo muy corto, mientras que mi padre siempre recuerda con mucha ilusión los pocos juguetes que tuvo de pequeño. Ahora sólo disfrutan del acto de abrir el paquete o se ponen más contentos si tienen más paquetes para abrir que sus hermanos (independientemente de lo que contengan), pero a los cinco minutos (o a los cinco días, tanto da) ya han olvidado qué contenía.

Con los adultos pasa lo mismo. Parece que si no regalamos algo quedamos mal pero, que es peor: ¿no regalar nada o regalar el enésimo foulard o la enésima colonia que no se va a usar, simplemente para decir que hemos llevado algo? ¿Por qué me miran mal si digo que no quiero nada el día de mi cumpleaños? ¡Es que realmente no quiero nada porque no necesito nada! Celebrarlo en compañía de la gente a la que quiero, para mí ya es regalo suficiente.

Lo veo cada día en casa de mis clientes: sacamos toda la ropa del armario y cuando les pido que se la vayan mirando por si tienen alguna cosa que crean que ya no van a usar más, muchas veces descartan ropa con la etiqueta aun puesta. “Un regalo de Navidad que no voy a usar nunca. ¿Pero quién pensó que esto me iba a gustar? No es mi estilo para nada!”. O “me compré esto de capricho y no lo he usado nunca”.

Pero no sólo son regalos. En la cocina tenemos un montón de aparatos que muchas veces no sabemos ni como se usan o que no usamos nunca. O en el garaje encontramos herramientas, aparatos de deporte u otros utensilios que compramos coincidiendo con nuestros buenos propósitos de principios de año, pero que después quedan olvidados. ¿Desde cuándo estos nuevos propósitos se traducen en nuevas compras? ¿Quién alteró la celebración del día de la madre/padre para convertirla en un nuevo día de compras inútiles? Y como estos, ¿cuantos ejemplos más tenemos? Que si Halloween, que si la vuelta al cole, que si el día de San Valentín....

¿Necesitamos realmente todo esto? Por favor mirad este vídeo antes de continuar (a partir del minuto 1:45 hasta el 3:25, aunque recomiendo verlo todo). Para mí fue toda una revelación:

https://www.youtube.com/watch?v=4GX6a2WEA1Q

¿¿No lo veis?? Estamos trabajando para pagar cosas que realmente no necesitamos o que no nos van a proporcionar la felicidad que prometen, aunque un anuncio o un experto en marketing nos haya hecho creer lo contrario.

Me pareció muy impactante la idea de hablar del tiempo necesario de trabajo en lugar de dinero. ¿Qué pasaría si las cosas no tuvieran el precio en euros y habláramos de días de trabajo? Este móvil cuesta 25 días de mi trabajo. Estos pantalones cuestan 2 días de mi trabajo. ¿Muy fuerte no? ¿Igual nos replantaríamos si realmente queremos dedicarle tantos días de nuestro trabajo a unos simples pantalones, no? Porqué: ¿si siempre nos estamos quejando de que no tenemos tiempo para poder pasar con la familia/pareja/amigos, porque vamos a dedicar el poco que tenemos a unos pantalones?.

Abramos los ojos: no necesitamos tantas cosas materiales. No dejemos que nos hagan creer lo contrario. Analicemos qué tenemos en casa, deshagamos de todo lo superfluo, dejemos que el aire pueda circular de nuevo por nuestras habitaciones. Una vez hecho esto, nos podremos relajar ya que no perderemos el tiempo intentando tener ordenadas todas estas cosa que no nos sirven para nada. Y gastemos nuestro tiempo en las cosas importantes. Al final de nuestros días serán las que recordaremos con más alegría.