El tiempo no me da, La situación me supera

Hacer la colada

En una casa con tres niños está claro que, o te organizas un poco o mueres en el intento!

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En post anteriores ya os he contado algunas de las cosas que hacemos para tener tiempo para todo (El menú de la semana y Las Listas).

Hoy os quería hablar de la ropa ya que es un tema que muchas veces me sacan en la conversación cuando comento que tengo tres hijos.

Sí, en casa ponemos muchas lavadoras. Nunca las he contado pero creo que podrían ser unas seis a la semana (tres más si toca cambiar sábanas). Aunque, sinceramente, para una casa de cinco no me parecen tantas, ya que mi principal objetivo no es tender bien la ropa para ahorrarme la plancha sino, tener menos ropa que lavar para ahorrarme la lavadora.

A parte de las lavadoras de la ropa de cada día, hemos de sumar las de las sábanas cuando cambiamos las camas, las de las toallas y las de la ropa de deporte (tres futbolistas, un jugador de pádel y una aficionada a las caminadas y al gimnasio, cuando no hay trabajo, dentistas, podólogos, reuniones u otros impedimentos varios).

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A ver, poner la lavadora es lo fácil. Coges la ropa, la metes en el bombo, jabón, suavizante y “ON”. Lo que da trabajo es el resto: sacarla, tenderla, doblarla/plancharla y guardarla.

Aquí es dónde yo he intentado optimizar las tareas. Aquí viene el resumen:

  •  Lo principal: cuanta menos ropa sucia haya, menos trabajo! Simple pero cierto. Mis hijos saben que la ropa que se sacan al ir a dormir no va automáticamente y por costumbre al cubo de la ropa sucia (excepto la ropa interior, claro está!). La dejan en el mueble de su habitación y yo la reviso. La que creo que se puede volver a poner se la dejo para el día siguiente. La que no, va a lavar. Parece una tontería pero si por costumbre laváramos cada día toda la ropa de todos, las 6 lavadoras que he dicho al principio se podrían duplicar (y ya no hablo de las tareas posteriores!!!!).

El cubo lo tenemos en el baño y toda la ropa va allí, para “centralizar” y no tener ropa sucia en todas partes. Cuando está lleno, la bajo al cuarto de lavado, donde tengo dos cubos más para separar la ropa: uno para la ropa de color y otro para la ropa blanca. Así, en el momento de llenar la lavadora la ropa ya la tengo separada.

  • Las lavadoras las pongo calculando que yo esté en casa cuando acaben, sobre todo las de ropa de cada día (las de color y blanca). De esta manera, tendiéndolas al momento, evito que la ropa se arrugue y muchas prendas ya no las tengo que planchar (ahorrando así un poco más de tiempo). Me es muy útil que la lavadora se pueda programar porque muchas veces la dejo preparada para que se ponga en marcha de madrugada y cuando me levanto esta lista para tender. Y ya me olvido del asunto!

En un tema me siento con suerte: tengo un espacio en casa donde dejar la ropa que he de planchar, cosa que siempre hago el fin de semana, así que no tengo que dejarla ni en una habitación ni en medio del comedor (cosa que me pone de los nervios!!).

Pero la que no plancho, la doblo los antes posible para que no esté en medio molestando. Y aquí otro truquito: a medida que voy doblando ropa, la apilo según el propietario. Así acabo con 5 pilas de ropa, una para cada miembro de la familia. Entonces, cada uno se coge la suya y la guarda en su armario.

Esto lo hago en ratos “muertos”: mientras espero la hora de cenar (de la comida en casa se ocupa mi marido), mientras miro una serie por la noche o si tengo 10 minutos antes de recoger a los niños.

Otra cosita: soy organizadora profesional y me gusta tenerlo todo muy (pero que muy) bien puesto: doblado vertical, perchas iguales, camisas todas mirando para el mismo lado, cajones de ropa interior ordenados, cajitas para la ropa interior…vaya, los clásicos del sector. Pero también soy madre y quiero educar bien a mis hijos y, sobretodo, hacerlos independientes. Por eso hago que sean ellos los que se guarden sus cosas. Lo hacen como a mí me gusta o como lo haría yo? No. Pero lo hacen ellos y esto es lo que cuenta. Cuando toca el cambio de temporada o de vez en cuando, meto mano para arreglarlo un poco, pero normalmente lo dejo como ellos lo dejan.

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  • Los días que toca cambiar las sábanas, miro la previsión del tiempo (que todo ayuda). Si ha de hacer sol, las lavo y tiendo por la mañana. Por qué? Porque por la tarde las tengo secas y utilizo las mismas para volver a hacer las camas….y me ahorro doblarlas! ;-)
  • Las toallas las voy lavando cuando tengo suficientes para llenar una lavadora. Como después van a la secadora y además, no se arrugan, no hay prisa (confieso que a veces me han quedado algunos días dentro de la secadora porque me olvido de ellas!!).
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Una vez dobladas, las guardo todas en el mismo armario y me evito tener que pasear por casa guardando toallas.

  • La ropa de deporte: mis hijos juegan los tres a fútbol sala. Entrenan 2 veces a la semana y el fin de semana tienen partido. La lavadora con su ropa la pongo cuando se acaban los partidos de manera que sé que tengo toda la ropa limpia el domingo por la noche. Esto me permite no tener que preocuparme entre semana de que les falte ropa, porque sé que tienen la suficiente para los entrenamientos y los partidos.
  • El momento plancha: siento decepcionaros pero os diré que…a mí me gusta planchar!! Es mi momento de marujeo porque me encierro en la habitación de la plancha, me pongo una película de lágrima fácil (que con mi familia no vería ni en mil años!!) y plancho tranquilamente. Aún así, cada vez intento planchar menos, que en invierno es pasable, pero en verano…Cada vez me fijo más en como tender la ropa para que se arrugue menos y cuando la doblo, la aliso y la estiro mucho con las manos, que parece una tontería pero funciona para quitar arrugas. Al igual que cuando doblo la ropa, cuando la plancho también la voy apilando según su propietario, para que la hora de guárdala sea más fácil para todos.
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Photo by Filip Mroz on Unsplash

  • Una cosa que también me está funcionando muy bien es marcar la ropa de los niños. Aunque lleven tallas diferentes, hay prendas de ropa que a simple vista me cuesta distinguir de quien son (sobre todo la ropa de fútbol, ya que los tres tienen la misma equipación, o los calcetines, porque los dos pequeños tienen tallas similares y el mayor ya usa talla de adulto y los confundo con los míos). Lo que hago es que con un rotulador permanente pongo su nombre o su inicial y así no tengo duda ni he de buscar las etiquetas con las tallas para saber de quien es cada cosa.

Creo que esto es todo. Sé, por mi manera de ser y trabajar, que siempre estoy buscando la manera de optimizarlo todo para ahorrar tiempo y facilitar las cosas, pero hay cosas que tengo tan automatizadas que a veces no me doy cuenta de que no las hago como la mayoría. Espero no haberme dejado nada por contaros y que estos consejos os sean útiles!!